Por Fernanda Noriega

Desde los champiñones hasta las aceitunas, a la mayoría de nosotros no nos gustan ciertos alimentos cuando somos niños o jóvenes, y personalmente no comprendía cómo «los adultos» podían disfrutar de sabores tan fuertes. 

Con el paso del tiempo le agarré el gusto a los champiñones, a los charales, a los quesos añejados y, por supuesto, ¡al vino tinto! 

Recientemente recibí una invitación para conocer la Finca Luna Serena y después de pasar un día entero en el lugar, puedo decir que sin duda ahora es uno de mis rincones favoritos de la ciudad. 

Conocer la finca es una experiencia completa que no puedes perderte por ningún motivo y, ya que me encanta compartir contigo cómo percibo a San Miguel a través de mis ojos (y en este caso, mi paladar), en esta edición de Centrales ¡te lo cuento todo! 

Llegar no es nada complicado, apenas un cuarto de hora más allá del centro comercial La Luciérnaga, Luna Serena habita en las afueras de San Miguel. Al llegar, conocí a don Víctor y a su esposa Susan, propietarios de la finca y unos excelentes anfitriones, con quienes me animé a probar diferentes variedades de aceite de oliva, que es producido desde cero en Luna Serena. 

Durante el día, pude disfrutar de un recorrido por los sembradíos (de árboles frutales, matas de maíz y frijol y, por supuesto, cientos de árboles de olivo), el corral de las gallinas que nos regalan huevos de rancho, la casa principal en donde se realizan eventos que en un momento más detallaré para ti, y el restaurante que no tiene punto de comparación. 

Unas horas después, me deleité con un menú a cinco tiempos en el que el protagonista fue el aceite de oliva (natural y fusionado); primero probé el queso de cabra con panecillo y aceitunas preparadas con diferentes métodos, continué con una ensalada sencilla que preparé a mi gusto con los aceites y vinagres balsámicos que pusieron a mi mesa, después elegí como plato fuerte las costillas de cordero ahumadas en término medio, brócoli al vapor con especias y camote frito en aceite de oliva extra virgen; para terminar, no podrás creerme pero ¡el helado de aceite de oliva es uno de los mejores que he probado! También acompañado con vinagre balsámico de zarzamoras, por supuesto cosechadas dentro de la finca. 

Para finalizar el día, visité la tienda en donde se encuentra una gran variedad de productos para la cocina, para cuidado personal y belleza, y muchas cosas más, todas ellas preparadas a base del fruto de los olivos. 

Tras salir encantada de la Finca Luna Serena, puedo decirte que si te gustaría salir del bullicio de la ciudad por un rato, disfrutar del campo y la naturaleza, comer delicioso y saludable, y conocer personas encantadoras, este será tu sitio ideal.